VIVIR ES ELEGIR

Una elección determinará su destino, una decisión marcará el rumbo, un "SI" podría ser suficiente para dejar caer la temible cuchilla que amputará los nervios de la vida, o para dejar crecer las alas que le llevarán fuera de esta dolorosa penumbra que a veces las crisis producen.
Será entonces solo la fuerza que a su espíritu usted le impregne nuevamente la que le empujará hacia un nuevo lugar en donde usted podrá recuperar su armonía y paz; mientras tanto, usted sentirá una horrible tristeza, una melancolía profunda que comenzará a habitar en su interior, porque ésta ha encontrado un lugar apropiado, tibio y seguro para pasar un tiempo – el que usted le permita – morando en su interior y devorando sin contemplación su razón y su sentido.
La melancolía penetrante sabe hacer de las suyas cuando las fuerzas de la emoción se han debilitado tanto que ya ni soñar vale la pena, y pareciera que llorando es la única manera de desalojar del alma la desesperanza.
Las caídas y los fracasos como el invierno, son una de las estaciones que el ser humano tendrá que aprender a reconocer como algo común. Hemos crecido bajo la ley de nunca fallar y por ello, nuestras expectativas con respecto al éxito cada vez son mayores. El mundo solo habla de éxito como un acto obligatorio que nos abre las puertas del cielo, sin embargo, que poco se habla del fracaso como una verdadera oportunidad para crecer.
Cuanto más usted permita que la melancolía producida por las pequeñas derrotas que azotan de vez en cuando, habite en su mente y en su corazón, usted se creerá más incapaz y sin fuerzas para volver a creer.
Sin embargo, en medio de la pesadumbre que la derrota estampa, poco a poco, el espíritu humano sabe retomar el camino de la fe, al lado de Dios. Usted quizá no sepa en qué momento la esperanza asoma por detrás de las montañas desoladas del aburrimiento, pero solo, si su sueño sigue ahí en su mente y en su corazón, la ilusión hará su trabajo, abrirá los campos del sentido y regará de nuevo la siembra de la ilusión que al final nos sabrá mantener con vida y con sentido; no se sorprenda cuando usted se sienta dominado por la desazón del alma, es natural, humano e incluso divino, porque es allí, en las penumbras del vivir en donde nuestros ojos no pueden dejar de volver al cielo y nuestras rodillas a la tierra para jamás olvidar lo pequeños que podemos llegar a ser cuando nos creemos grandes.
¿En dónde habitará usted cuando los inviernos lleguen, las caídas sorprendan, las relaciones se rompan o los proyectos se frustren?Es una elección personal, porque al final, vivir es elegir.
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