LAS TRAVESIAS DEL SER HUMANO

Las crisis no están solamente representadas en las perdidas de cuestiones materiales o en rompimiento de relaciones y abandonos. Existen diversos tipos de crisis para el ser humano, y algunas no dejan ver su verdadera cara; van devorando como una infección silenciosa la gracia y el sentido de los esfuerzos, y van desfigurando los rostros de las personas. Las sabrá usted identificar sentados en las oficinas en todo el mundo masticando amargura y maltratando a todo aquel que se atreva incluso a saludarle. Podrá verlas incluso vestidas de éxito y conmovedoramente maquilladas de hastío para su obra diaria. Esta es una de las más devastadoras crisis que suelen aparecer en la existencia humana, y hoy, sin duda es el tipo de crisis que más comienza a abundar en medio de la tecnología, la globalidad y la modernidad. Estoy seguro que durante el siglo XXI morirán empujados por causa de estas crisis de tedio –aunque sigan de pie- más personas, que las que ya murieron por las enfermedades que agobiaron en el siglo XX.
Las estaciones marcan su propia travesía y el invierno inclemente sabrá golpear con fiereza su interior; sacudirá sus entrañas y usted tendrá desoladamente que soportarlo en medio de un abismo de silencios, porque a través de la lucha que la vida misma exige, el cansancio sabrá tomar posesión de nuestras fuerzas humanas cuando a veces vemos cómo lo que tanto anhelamos se desvanece entre la bruma del destino que necesitamos reencontrar o cuando al final, algo se ha perdido. El monstruo del desaliento renace tan solo cuando frente a él se encuentre un ser humano que anhela vivir mejor, construir un legado, sembrar para recoger y triunfar, porque el desánimo de inmediato comienza a preparar su brutal ataque, dispuesto a lograr que usted y yo retrocedamos.
Comienza la lucha humana en pos de sus propósitos, comienza el espíritu a temblar o a enfrentar, comienza la travesía del guerrero a recorrer los caminos obligados de la vida en busca de la recuperación de su esperanza por vivir, porque la naturaleza humana fue creada para vivir en medio de las dificultades, pero también su espíritu está hecho para vencerlas.
Es el momento de reconocer que solo la fuerza de nuestro propio liderazgo nos sabrá poner al otro lado de la orilla, para seguir el camino, para dejar atrás lo que a veces pesa tanto, para saborear las mieles de la realización que tanto bien hacen al sentido diario de nuestra vida.
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