ENTRE LA SIEMBRA Y LA COSECHA
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La victoria se edifica a través de un camino insólitamente desconocido y a veces lastimoso que usted irá abriendo, y su primera puerta estará marcada simplemente como una “incertidumbre”. Inténtelo una sola vez y verá que por lo general no será suficiente.

El éxito perdurable no acepta aprobar el curso en una sola lección como muchas personas lo buscan. Un salto y ya, la tranquilidad financiera en nuestra vida, una pirueta y listas las relaciones exitosas, un solo paso y los viejos hábitos vencidos y las nuevas formas de vivir hechas fruto.

Así no funciona la vida, porque la vida misma es un ciclo en donde se siembra y se recoge así los insolentes sigan pensando que es una simple frase de cajón de los abuelos.  Entre la siembra y la cosecha hay vientos que amenazan, fríos que entumecen, plagas que asechan, y solo, enfrentándolas, los frutos vendrán. La vida exige un precio llamado esfuerzo, un paso adicional, una hora menos de sueño y algunas veces, un adiós a aquello que tanto nos gusta.

Por ahí marchan millones de personas capaces de pensar en las cosas grandes que podrían hacer, mientras unos pocos las hacen. La verdadera esencia del liderazgo humano está en la capacidad de actuar a pesar de las inciertas rutas que suelen dibujar los mapas del futuro, mapas que suelen estar vacios de coordenadas y que solo esperan que personas como usted las inscriban incluso para las nuevas generaciones por venir.

 

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Hasta pronto,