
¿Cómo pretende usted que le acompañen hacia su visión cuando a usted no le creen?
Tenga usted en cuanta para su vida en el liderazgo tres elementos vitales que le ayudarán a elevar la confianza de quienes a su lado marchan.
El primer elemento se llama “Enfoque”: Se trata de la claridad que deberá tener acerca de quien es usted, las necesidades de su gente y la visión compartida. Nadie podrá avanzar a su lado cuando el camino no está dibujado en su corazón. A pesar de que los propósitos no se pueden muchas veces alcanzar a dimensionar, basta tan solo con que usted y quien viaja a su lado lo tengan incorporado en su espíritu de conquista; de lo contrario, a usted solo le acompañarán hasta donde las personas sientan en sus pies tierra firme y de ahí en adelante usted quedará solo.
El segundo elemento se llama “Unión” y representa la importancia de que las personas que creen en usted estén unidas bajo criterios idénticos de valores, principios y conductas. Cuando alguien se desvía de la línea recta de la ética, se rompe la confianza y se pierde el sentido interior que inspira la necesidad de entregarse casi sin medida.
El último componente que consolida la confianza y la credibilidad hacia el líder será la “Aplicación”: No es otra cosa más que la acción y la puesta en operación de los discursos, las ideas y los planes. Sin acción el líder terminará siendo un ser al cual no se le podrá creer. Acción será el ejemplo y la manifestación de sus ideales, el demostrar con hechos los pensamientos y sus principios guía. Sin la aplicación no hay liderazgo, solo discurso y los discursos sin acciones serán olvidados por la humanidad, las acciones no. Ahora usted considere desde cualquiera de sus roles de líder (Director, pastor o sacerdote, padre o madre, presidente o maestro) si a quienes usted les habla hoy y a quienes les pide ese esfuerzo adicional por cumplir sus grandes metas le están creyendo por su enfoque, unión y acción.
Si su vida es tan solo un discurso, conviértalo en acción.


